Una de las preguntas más frecuentes de cualquier estudiante serio de economía es por qué existe la propiedad privada. Menger respondió a esta pregunta diciendo más o menos que las necesidades son muchas y la cantidad existente inferior a esas necesidades. Otros escritores marxistas hablaron de la apropiación o de la remuneración de algún factor por debajo del coste de reproducción. El mundo se dividió entre personas de derechas y de izquierdas. Evidentemente esta división política no nace del razonamiento sino de la propia naturaleza de las personas.
Algunas personas utilizan las cosas de los demás sin dificultad alguna. En las cuevas prehistóricas de izquierdas posiblemente las hachas eran de todos. Cualquier miembro del clan podía coger una de estas herramientas y utilizarla para cazar o talar un árbol. La técnica de uso también era comunitaria. El uso público de las cosas ha llegado hasta nuestros días ya que las cuevas descubiertas están situadas mayoritariamente en zonas de izquierdas, como las de Altamira en Asturias o La Pileta en Málaga.
En las cuevas de derechas, las hachas tenían un propietario. Los que no tenían hacha eran relativamente más pobres que el resto de moradores. Tampoco era fácil cambiar esta situación ya que los vascos con hacha tenían al nacer más habilidades que los vascos sin hacha y normalmente eran designados o elegidos para la caza u otras actividades en las que se requería cierta destreza y rapidez. Esta habilidad innata, en el caso vasco, no podía transmitirse a otra persona.
En cada cueva prehistórica domina un color sobre el otro, normalmente el rojo sobre el negro, si la cueva es de izquierdas y hay que acudir a cuevas francesas para observar figuras humanas en las que aparecen los dos colores, lo cual indica cierta socialización política.
El registro de la propiedad es un órgano público utilizado por otros órganos para contrastar la veracidad de algunos datos como la fecha de nacimiento, defunción, estado civil...etc. La privatización de una actividad pública tiene que basarse en el principio de escasez y necesidad. En cualquier otro caso se tendría que hablar de otra figura jurídica como la cesión de cualquier servicio público a una empresa privada por una cantidad y un tiempo limitado con objeto de reducir el déficit público o la imposición de una tasa a cualquier expedición documental. El regreso de los efectos timbrados, de venta en los estancos, también supondría un aumento del coste de gestión.
Finalmente la privatización supondrá entrar en un mundo kafkiano con creación de un monopolio estatal o provincial y la imposición de un precio igual al ingreso marginal. Si regresamos a la prehistoria, es difícil pensar que algún día la cueva de Altamira o La Pileta de Málaga representen mundos privados.
Doy por finalizada esta entrada. 23 de Mayo de 2013
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