miércoles, 29 de mayo de 2013

(C) El déficit público

El déficit público produce un exceso de ahorro sobre la inversión, en el mercado de bienes. La política económica del norte de Europa se centra en este mercado, posiblemente porque ellos no observan desequilibrios graves en el mercado de trabajo y el mercado monetario. Técnicamente un exceso de existencias en los almacenes de las empresas españolas, italianas o griegas no interesa a Francia y Alemania que producen y venden bienes de equipo. Un exceso de ahorro en países considerados clientes supone una restricción en el consumo y una modificación de las decisiones de las empresas a medio plazo sobre los recursos dedicados a la renovación de equipos.

En términos sencillos, el déficit gubernamental utiliza recursos y la cantidad disponible para consumir disminuye en el territorio peninsular. La cuestión transcendental es determinar si una corrección del déficit público resolverá el desequilibrio en los mercados. La respuesta es, desde luego, negativa. Esta medida resolverá los problemas en Francia, Alemania y otros países siempre y cuando las balanzas de pagos nacionales no se encuentren muy desequilibradas. En España, el aumento de los tipos tributarios no ha corregido el nivel de desempleo fundamentalmente porque es un problema estructural que afecta a todos los mercados.

El déficit público se está financiando a través de la venta de bonos y letras. A mayor déficit, mayor cantidad de activos financieros a la venta lo cual presiona los precios a la baja y de esta forma suben los tipos de interés. El tipo de interés en el mercado de bonos se distancia del tipo de interés en el mercado monetario. Y ésta es otra complejidad añadida al equilibrio global de tipos con el mercado de bienes. Considerar dos mercados monetarios diferenciados, el mercado de bonos y el mercado de dinero propiamente dicho, es innecesario. Si acudimos a los fondos de inversión, observaremos que los bonos a tipos altos aumentarán teóricamente el rendimiento de las participaciones de estos activos y la demanda se dirigirá hasta ellos, produciendo un aumento de su precio y una disminución del tipo de interés. Los tipos de interés de la política financiera y de la política crediticia tienden a igualarse. Posiblemente dedique una entrada a profundizar sobre este tema.

La dificultad de los ministros al colocar los bonos es aparente ya que la deuda, ya lo decía Tobin, es una carga para las generaciones futuras y con tipos de interés europeos relativamente bajos, se produce la preferencia por la liquidez keynesiana. La inflación es otra forma de disminuir el déficit, sin embargo, también modifica el valor del euro perjudicando la balanza de pagos.

Keynes consideraba que la inflación era un formidable recaudador de impuestos aunque dicha recaudación no se produce en el mercado de bienes sino en el mercado monetario. Si el gobierno pudiera emitir dinero, subirían los precios y la deuda en términos reales disminuiría.

Doy por finalizada esta entrada. 29 de Mayo de 2013

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