Para Bentham y J.S.Mill la justicia estaba subordinada a la utilidad. El concepto utilidad descansa sobre el derecho natural a la libertad, el "ius natura". Es evidente que el sistema monetario europeo ha comenzado a construir un mundo injusto.
Hayek ya escribió sobre el destino de una unión monetaria aunque lo hizo desde una visión extrema de desnacionalización y desunión en la que todos los bancos podían emitir dinero. La idea de una unión monetaria europea es, para Hayek, en los años 80, una utopía. Desde la frontera austríaca lo escribe explícitamente.
La solución a esta situación que está dividiendo el país entre empleados y desempleados, pasa por la creación de una nueva moneda en Europa relacionada con los países en crisis. No se podrá emitir dicha moneda en países económicamente fuertes como Francia, Alemania, Austría...etc. La implantación de dicha moneda supondrá inicialmente unos tipos de interés altos de los depósitos. Las familias, empresas e instituciones depositarán el dinero en esa moneda y solicitarán préstamos en euros.
Una moneda extensamente utilizada como el euro, desde una perspectiva cuantitativa, significa que su base monetaria es tan alta que los tipos de interés son muy bajos. Sin embargo el euro no ha modificado los tipos de interés en el mercado monetario de países muy desarrollados que eran muy bajos y siguen siendo bajos. Una nueva moneda aunque tenga un valor menor o inicialmente podamos comprar menos bienes con ella, tendrá, unos tipos de interés más altos ya que existirá margen para emitir nueva moneda a tipos de interés competitivos.
El mercado monetario quedará rápidamente dividido entre los que demandan créditos, que solicitarán dinero a los bancos, utilizando la vieja moneda, en este caso el euro y los ahorradores que depositarán sus ahorros en la nueva moneda cuyo rendimiento es superior. Cualquier intento de acabar con esta segunda moneda chocará con las familias, las empresas y las instituciones que gestionan los ingresos y los gastos, extrayendo al final del ejercicio un excedente monetario.
La situación seguirá así hasta que finalmente las dos monedas alcancen el mismo valor. La base monetaria del euro disminuirá y la base monetaria de la nueva moneda aumentará, produciendo un movimiento de equilibrio relacionado con los tipos de interés. Si queremos que los mercados monetario y de bienes estén equilibrados a largo plazo, la emisión de la moneda única tiene que disminuir y aumentar la emisión y acuñación de la nueva moneda. Tendremos entonces dos estructuras de tipos de interés que representan la realidad productiva de una Europa dividida y una integración hacia una moneda única racional y pragmática. Evidentemente, la moneda única requería de unas fases progresivas de implantación que no se llevaron a cabo porque la teoría monetaria tiene lagunas y vacíos considerables.
Podría ser que esta solución tampoco fuera conveniente para algunos países y hubiera que emitir una tercera moneda europea. Finalmente, como acepta Hayek, tendríamos tres monedas para el conjunto de la UE. Solamente una armonización de tasas de crecimiento, inflación y progreso técnico podría disminuir el número de monedas utilizadas.
Financiación empresarial
Las dos próximas entradas forman parte de trabajos preliminares de investigación sobre el origen y evolución de la crisis actual. He considerado conveniente incluirlas aquí.
Aumentar la base monetaria producirá, si la cantidad de dinero es de cierta magnitud, un nuevo descenso del tipo de interés europeo, un aumento del crédito generalizado en las empresas que todavía operan con normalidad y una nueva caida del tipo de beneficio en el mercado monetario. El tipo de beneficio en este mercado engloba todos los rendimientos relacionados con bonos, letras, obligaciones etc. emitidos por cualquier entidad pública o privada.
Si la empresa vende dichas obligaciones en mercados extranjeros, la base monetaria aumentará. En caso contrario, no habrá ninguna modificación en la base y la emisión pasará a considerarse como demanda de dinero. Automáticamente, el beneficio de la empresa disminuirá ya que contablemente se reflejarán en la partida de gastos financieros los intereses pagados. Sin embargo el dinero obtenido de las obligaciones formarán parte del pasivo de la empresa aumentando la capacidad de gasto pero no afectará a la cuenta de resultados. El dinero de las obligaciones será utilizado para alguna actividad productiva, lo cual producirá un aumento de la inversión. El nuevo resultado contable dependerá del éxito o del fracaso de los nuevos proyectos, técnicas o negocios.
Supongamos que la empresa vende las obligaciones en el mercado nacional. En este caso, la base monetaria no aumentará aunque sí lo hará la función demanda de dinero por unidad de renta. El tipo de beneficio de la actividad emisora caerá y al dedicarse el dinero a la actividad productiva, el tipo de beneficio en el mercado de bienes aumentará. Para que los tipos de beneficio se igualen, el tipo de beneficio en el mercado monetario tiene que aumentar lo cual, en este ejemplo podría ser poco probable, o disminuir en el mercado de bienes. Para que el tipo de beneficio disminuya en el mercado de bienes, la propensión a ahorrar de la empresa tiene que elevarse.
La empresa observará si emite obligaciones, un aumento de la inversión, un aumento del tipo de beneficio y un aumento de las reservas. Y esto sucederá en todos los sectores que emitan obligaciones para financiarse. Finalmente, el tipo de beneficio después de emitir bonos o obligaciones será inferior al nivel inicial. Podríamos decir que el resultado era ciertamente previsible ya que un aumento del capital forzaría a la baja el tipo de beneficio.
Evidentemente, la empresa volverá a los niveles de beneficio iniciales al reducir la emisión de obligaciones. Una vez que disminuye la cantidad de títulos emitidos para financiarse, el tipo de beneficio de dicha actividad aumenta y suceden dos cosas, aumentan de nuevo las inversiones y caen las reservas. Las nuevas inversiones se realizan con cargo a reservas estatutarias o legales acumuladas de ejercicios anteriores.
Globalización financiera
Supongamos que el país tiene una sola empresa que emite unas obligaciones a un tipo de interés. La empresa solicita al banco que comercialice dichas obligaciones y el banco las divide en participaciones a un precio determinado y las pone en venta a través de un fondo. Si el público en general dentro del territorio nacional no compra dichas participaciones, dichos activos se dirigen a mercados europeos o internacionales.
Si alguna empresa en el mundo quiere comprar dichas obligaciones pujará por ellas en el mercado, subirá su precio y el dinero resultante de la operación menos los gastos, se depositarán en el banco emisor. El banco acumula el dinero de la venta de las participaciones. Una parte de ese dinero lo utiliza para realizar préstamos a empresas, familias e instituciones. La base monetaria fluctuará como en operaciones de open market. Si vende, la base monetaria aumenta. Si compra, la base monetaria disminuye.
Cuando un cliente acude al banco con dinero, el banco compra participaciones y sitúa al cliente como partícipe. Si el cliente decide retirarse del fondo, el banco ordena vender las participaciones cargando el dinero de dicha operación en cuentas corrientes o de ahorro ordinario. Si las participaciones son compradas en países europeos o en otros continentes, la base monetaria del país aumenta. En el caso de que las participaciones fueran compradas dentro del país, la base monetaria permanece invariable. De esta forma, una globalización financiera de activos nacionales produce inestabilidad en la base monetaria.
Las ventas de participaciones en países extranjeros, europeos o no europeos, produce automáticamente un aumento del tipo de beneficio en el mercado monetario y una desviación de recursos de las empresas al sistema bancario y financiero. Finalmente llegamos al problema ya planteado en los años 80 sobre el control de flujos monetarios mundiales y a la tasa Tobin.
La economía se asienta sobre recursos reales y no ficticios. Detrás del valor de las participaciones de un fondo tienen que existir empresas sólidas, instituciones solventes y recursos humanos y materiales. Cuando no existían fondos, los bancos prestaban a las empresas y remuneraban los depósitos de los ahorradores. El mercado monetario era muy sensible a las respuestas en el mercado de bienes de sus políticas financieras y monetarias. El banco era la conexión o el intermediario entre el ahorrador y la empresa, o entre la empresa y la institución. Los fondos han roto, en cierto sentido, dicha relación.
Doy por finalizada esta entrada. Junio 06/2013
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