martes, 4 de junio de 2013

(C) Presente y futuro

La crisis ha modificado ligeramente el valor del dinero y también su utilidad fundamentalmente relacionada con la elección intertemporal entre efectivo y depósito bancario, lo que es lo mismo entre consumo presente y consumo o inversión futura. Una disminución de la remuneración o tipo de interés por los depósitos bancarios modifica la relación de utilidad entre dos decisiones, la cantidad de efectivo que deseamos y la cantidad depositada a medio o largo plazo en el banco. En cierto sentido, el dinero que llevamos en el bolsillo, tiene más utilidad.

El norte de Europa valora más el presente que el futuro. Para los países mediterráneos el futuro siempre ha sido más importante que el presente. No puede ser trivial que hayan existido imperios de larga duración como el griego, el romano e imperio español. Sin embargo el imperio francés, alemán o austrohúngaro son relativamente breves.

Las personas adictas y no adictas modifican las decisiones de gasto y normalmente se llega a un nuevo equilibrio. También podría ser cierto que una menor remuneración por los depósitos bancarios haya producido cambios entre las decisiones de ocio y trabajo. Se produce la preferencia por la liquidez keynesiana y depósitos o fondos con bajo tipo de interés o rendimiento se convierten en saldos líquidos con facilidad. La relación entre el valor del dinero entre el presente y el futuro medido a través del tipo de interés desanima trabajar ya que el dinero depositado en el banco, tendrá en el futuro, igual o menor valor.

En el mercado de bienes, no se observa una alteración de precios relativos por lo que las decisiones de gasto o consumo dependen afortunadamente de la elasticidad renta de los productos. La crisis actual ha producido una alteración de las decisiones microeconómicas relacionadas con los saldos bancarios y por tanto ha modificado a través de un efecto renta disponible, algunos precios. En un contexto así, la propensión marginal al consumo aumenta, sin embargo el ajuste entre los mercados, fomenta un aumento de la propensión marginal al ahorro. En cierto sentido, los ajustes macroeconómicos limitan los ajustes de microeconomía y se producen restricciones relacionadas con la utilidad individual.

Un sistema monetario que apoya directa o indirectamente la sobreinversión sectorial produce desequilibrios microeconómicos en la valoración o precio de los factores. El precio relativo de los factores (r/w) no varía, ya que el tipo de beneficio y el salario caen finalmente en la misma proporción aunque no en todos los sectores. La productividad marginal del capital y del trabajo disminuyen. Otro problema o efecto adverso de la sobreinversión y la creación de empresas marginales es la pérdida de calidad de los productos finales lo cual desencadena una pérdida de utilidad del consumidor.

Doy por finalizada esta entrada. 04 de Junio de 2013

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